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Quizás no debería escribir esto.

Pero me he metido esto y me es difícil salir.

Muchos de los que me consultan se interesan por mis propios sentimientos. Preguntan las razones por las cuales quiero hacer algo por los deprimidos y las personas que tienen intenciones suicidas. Siempre he hablado del suicidio de uno de mis mejores amigos en 2002. Es una manera de honrar su memoria.

Una vez me preguntaron que había sabido de alguno que no había podido ayudar y se habría suicidado. En realidad nunca supe de ninguno… hasta ayer…

Pero este caso es aún más dramático pues es otro amigo. Uno de infancia.

No sé qué pensar.

Hablaba con él con frecuencia, pero no pude entrar lo suficientemente en su corazón para que me compartiera sus sentimientos.

Sigue pues el misterio que no puedo develar.

Sí, yo también soy un muchacho en depresión. Pero después de darle muchas vueltas al luto que me embarga, llegué a la conclusión de que no soy un suicida. Al menos ya no lo soy. Todo porque tengo una gran curiosidad. Quiero entender muchas cosas antes de acostarme con mis ancestros.

Entendí que el conocimiento y el compromiso por los otros es clave de la vida. Sin esos dos amores, la vida tiende a ser vana. Queda solo el vicio o el sinsentido.