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Por lo general este tiempo de Navidad en nuestras culturas cristianas es tradicionalmente relacionado con paz, amor, familia y mucha luz. Muchas ciudades en nuestros países se alumbran con bombillos espectaculares y luces de neón. El papá Noel, el árbol navideño, los pesebres, las coronas de adviento, las cenas, las fiestas y reuniones de amigos y de familias, crean una atmósfera de emociones e intensa alegría. Pero eso no es siempre así y muchas personas encuentran la Navidad un tiempo depresivo. ¿Por qué? ¿Qué debemos hacer si la Navidad que tantas alegrías trae a otros, son para mí un tiempo de soledad, tristeza, nostalgias?

Yo pienso mucho en esas personas que son vulnerables a vivir un tiempo al que podemos llamar la Contra-Navidad. Es decir, si la Navidad es paz, unión y alegría, para muchos es tiempo de depresión, soledad y tristeza.

Sólo pensemos en personas que viven en medio de conflictos y guerras. En los huérfanos, los niños sin hogar y en la calle, los ancianos abandonados y solos, las mujeres víctimas de violencia, las madres desprotegidas, los obreros que viven de salarios de hambre y no tienen para llevar un regalo a sus hijos. Todas esas personas seguramente encuentran un gran contraste entre las escenas de Navidad pintadas en la televisión con hermosas familias que comparten una suculenta cena y después abren regalos al lado del árbol navideño.

Pero también aquellos que no viven semejantes situaciones, pero en cambio están al borde de la depresión e incluso el suicidio, pueden encontrar la Navidad un tiempo de soledad y tristeza.

¿Cómo superar ese sentimiento?

Recuerda que nuestro blog no es un menú de recetas y que esta pregunta puede tener muchas respuestas. Me gusta cuando muchos dan su propia opinión. Si eres un depresivo o un suicida potencial ¿qué puedes hacer esta Navidad para que ella se convierta en un tiempo de crecimiento interior?

Yo te daría desde mi propia experiencia algunas recomendaciones:

Antes que nada, cambia la perspectiva de los regalos. Desde niños nos enseñaron que la Navidad era recibir cosas espectaculares. En realidad eso es ficticio y contraproducente. A los niños se les debería enseñar que la Navidad no es un regalo que trae el Niño Dios o Papá Noel. El valor verdadero de la Navidad no es recibir, sino dar. Al mismo tiempo, hay que aprender a recibir. No se trata del tamaño del regalo, sino de la acción del que te ha donado algo. Si tu padre se acerca esta Navidad y te da algo ¿no crees que eso en sí ya es maravilloso?

Vive la alegría del donar. ¿Por qué no vas a uno de estos orfanatos o casa de reposo de tu ciudad y llevas regalos a los niños y ancianos? No sabes la alegría tan inmensa que es el dar, regalar. Pero nos hicieron un gran daño desde niños: nos enseñaron que la Navidad era recibir regalos. Aunque suene duro decirlo, Papá Noel no existe. Papá Noel eres tú mismo.

Cuando decimos que la Navidad es tiempo de paz, no estamos hablando de la paz del cielo en donde los coros de angelitos se la pasan cantando. Recuerda, tu familia es humana y como todas es un espacio para discutir, reñirse, llamarse la atención… Esa es la realidad real y no la familia que presentan en la televisión con un padre tierno y una madre sabia, unos hermanitos que te rodean y esas cosas. Seguro que esta Navidad tendrás discusiones y que las cosas serán como se hace siempre en tu familia. La paz significa que aunque nos reñimos o enfadamos, en el fondo tenemos la seguridad de que nos amamos.

Por último, vive tu Navidad. No tiene que ser la que te pinta la publicidad o la que te exige la sociedad. Vive la Navidad desde tus posibilidades. Créala, hazla tuya sin afanes. La Navidad que la tradición pinta fue puesta el 25 de diciembre, pero eso no quiere decir que deba ser esa fecha. La Navidad puede ser todos los días si así lo queremos. Porque si la Navidad es paz, unidad y amor ¿no sería maravilloso que esa paz, esa unidad y ese amor fuera los 365 días del año y el resto de nuestros días?

Te digo ahora Feliz Navidad, especialmente a ti que sufres, que estás deprimido, que quieres llorar, que te sientes solo, que no encuentras una salida a tu situación, que te mata el tedio. Vamos, busca ese rayo de la Navidad auténtica. Te la mereces.